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Barranco de Caldares (La joya de Panticosa)

El barranco de Caldares podria figurar perfectamente en el libro de los 50 barrancos más bellos del Pirineo, sólo por su ambiente de montaña y su caracter acuático.
Es un barranco excavado en Granito, con reuniones de fortuna y rapeles bajo cascada de agua, que nos ha recordado otros barrancos como el Literola o el Seinz.

La aproximación es corta, 35 minutos desde la Casa de Piedra de Panticosa,y ahora (Junio/12)  ya se puede aparcar en la puerta y tomar una cerveza (o una cocacola) al terminar.
En la subida, que se hace pegados al barrancos, tenemos varios puntos donde podemos ver el caudal y los posibles escapes, que son casi constantes. Esto lo hace una buena opción en un dia con la meteo poco clara.
Al llegar a un pequeño puente, seguimos por la derecha orográfica , hasta una zona más llana. Encima de unas rocas planas comienza nuestro descenso.

Después de varios resaltes fáciles y algun pequeño salto, comenzamos con un bonito rapel. Se puede elegir. Optamos por rapelar fuera del agua desde un árbol.

Ricardo en el rapel de 45

Ahora viene un bonito rapel en una casi cueva, donde hay que tener cuidado en no meter el pie dentro del canal por donde circula el agua. Hicimos un rapel guiado al cuerpo aunque no era imprescindible.

Rapel guiado

El siguiente rapel, con recepción acuática pero sin mayor problema.
Cuidado al recuperar la cuerda, puesto que hay un pequeño filo que a nosotros nos corto (y nos costo) la camisa de una cuerda.

Rapel de 20m.

El que sigue, tambien de 20 metros, más encajonado, y que nos lleva en la ultima parte,si queremos, a pasar debajo de la cascada. Tambien podemos saltar desde una “repisa” unos metros antes de llegar al agua (comprobarlo antes).

Si hemos llegado hasta aqui, ya nos queda sólo un buen rapel volado, y dos pequeños rápeles de fortuna.
En este rapel, “El Salto del Pino”, aunque vayamos por fuera del agua, nos cae una cortina difuminada que nos refrescara. Espectacular.

El “Salto del Pino”

Desde el rapel se puede divisar ya el final del barranco.

Quedan dos rapeles, uno sobre una vieja chapa (que se puede reforzar) o bajar destrepando con cuidado, y el otro sobre un cordino empotrado en una piedra, que deberemos de buscar.

Ultimos rapeles

En resumen, un bonito barranco, con vistas y ambiente de montaña, en un entorno como es Panticosa, que si bien el tiempo puede tornarse rapido en tormentoso, tambien nos da bastantes opciones de abandono, o incluso de evitar algún rapel en particular…
Llevar material de repuesto. Varios se hacen en árboles, y alguna chapa esta rota, aunque se pueden reforzar con cordinos.
Muy Recomendable.

Descendido por Andres, Ricardo, Tito, Sally, Olga y Javier R. (Guias Buenaventura).