Alquézar: plan perfecto en 1 día
Alquézar es uno de los pueblos más espectaculares de Aragón. Colgado sobre el Cañón del Río Vero, su casco medieval, sus miradores y sus paisajes lo convierten en un lugar perfecto para una escapada de un día.
Si solo tienes una jornada, esta es la ruta ideal para descubrir lo imprescindible de Alquézar.
1. Mirador Sonrisa del Viento.
Uno de los mejores lugares para comenzar a visitar Alquézar es el mirador situado en la entrada superior de la villa.
Desde este punto privilegiado se disfruta de una de las mejores panorámicas del pueblo. Un sitio perfecto para detenerse unos minutos, hacer fotografías y disfrutar de una de las vistas más bonitas de la Sierra de Guara antes de comenzar el paseo por las calles medievales.
Aquí se encuentra La Sonrisa del Viento, una escultura de arte contemporáneo que forma parte de un pequeño recorrido artístico por el pueblo. Es la primera de las seis esculturas que puedes encontrar en Alquézar y la única situada fuera del casco histórico.
Desde este lugar se obtiene una magnífica vista del castillo-colegiata de Alquézar dominando el paisaje desde lo alto.
A sus pies, las casas tradicionales de Alquézar, construidas en sillar, ladrillo y tapial se integran perfectamente sobre el paisaje rocoso que rodea la villa y cuyo principal protagonista es el Cañón del Río Vero; uno de los barrancos más emblemáticos del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara.
Puedes pasarte horas contemplando esta panorámica…
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2. De camino a la Calle Nueva.
Continua el recorrido dando un agradable paseo por la Calle Pilaseras, mientras contemplas que las vistas desde esta calle siguen siendo espectaculares .
El camino discurre por antiguos bancales de olivos, hoy transformados en un parking de pago ( 4€ día), y continúa en dirección al Conjunto Histórico de Alquézar hasta llegar a la plazeta del Hospital, donde encontrarás una bonita fuente formada por un gran monolito de piedra.
Desde aquí puedes dirigirte a la derecha para llegar a Calle Nueva, la plaza más amplia del pueblo, donde se concentran restaurantes, bares, oficinas de guías y la oficina de Buenaventura Turismo Activo, situada en el barrio del Arrabal.
3. Iglesia de San Miguel
En la plaza de la Calle Nueva encontrarás varios bares, restaurantes y alojamientos. Junto al frontón también se encuentran los baños públicos.
Merece la pena acercarse hasta “la Noguera”, junto a la cruz, desde donde podrás disfrutar de otra bonita vista panorámica de la villa y comprobar que Alquézar es hermoso mires hacia donde mires.
Desde este extremo de la plaza parte una calle que desciende hasta la Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel (S. XXII).
4. Portal
Desde la Calle Nueva, asciende por la calle de la derecha, que te conducirá hasta un bello portal gótico. A través de este antiguo acceso entrarás en la parte más antigua de Alquézar, adentrándote en el corazón de su primitiva villa medieval.
Alquézar tenía antiguamente cuatro entradas a la villa. La más conocida es el Portalón, donde destaca el escudo del pueblo sobre el arco. Es la puerta más representativa y mejor conservada.
Un buen consejo es entrar al casco antiguo por aquí, caminando igual que lo hicieron durante siglos vecinos y viajeros, cuando esta era una de las principales entradas al pueblo y las puertas se cerraban cada noche hasta la mañana siguiente
5. De camino a la Plaza Mayor por la Calle Pedro Arnal Cavero
Dejamos atrás el Portalón y nos adentramos por la estrecha Calle Pedro Arnal Cavero, que conduce hasta la Plaza Mayor. A lo largo del recorrido, por sus calles empedradas, se pueden observar los distintos materiales y formas de construcción de las casas, así como numerosos detalles arquitectónicos que dan personalidad al conjunto urbano de Alquézar.
Pocos pueblos de la provincia han sabido conservar tan bien su arquitectura tradicional. Las flores que asoman en algunas ventanas enrejadas aportan un toque de color a las sobrias fachadas de piedra.
La mezcla de materiales, las calles estrechas y el trazado irregular de la villa hacen de Alquézar un lugar único. A lo largo del tiempo, pocas cosas han cambiado en el pueblo, salvo la llegada del turismo, que desde hace décadas se ha convertido en uno de los principales motores económicos de la localidad.
6. El encanto de los Callizos
Alquézar conserva casi intacta su fisonomía medieval. Un buen ejemplo de ello son los callizos, estrechos callejones en parte cubiertos sobre los que se construyeron habitaciones voladas para ganar espacio en las casas.
Cuenta la tradición que antiguamente era posible cruzar el pueblo de un extremo a otro sin necesidad de pisar la calle, pasando por estos pasajes cubiertos.
El Callizo de Gasquer, junto a los arquillos ciegos que decoran la fachada de Casa Naya, es uno de los rincones más bonitos y fotografiados de Alquézar.
7. Capilla de Las Nieves
Antes de llegar a la plaza encontramos una pequeña capilla dedicada a la Virgen de las Nieves. Su fachada, sencilla y construida con sillares de piedra, responde al estilo popular de la época. En el interior, la nave es pequeña y está cubierta por elegantes bóvedas de crucería.
Junto a la capilla se conservan las jambas de una antigua puerta hoy cegada. Si observas con atención, podrás ver un curioso grabado con la huella de dos zapatos.
¿Qué significado tendrá?
Según cuentan, podría ser la forma en la que el zapatero de Alquézar anunciaba su taller allá por el siglo XVIII.
8. La Plaza Rafael AYerbe de Alquézar: Arquillos y soportales
Nada más ver las columnas y los soportales sabemos que hemos llegado a la Plaza Mayor. De planta irregular y con amplios soportales, este espacio acoge algunas de las casas más antiguas de la villa y se encuentra en un emplazamiento realmente privilegiado.
Antiguamente, la plaza era el centro de la vida cotidiana de Alquézar: un lugar de encuentro, de celebración y, sobre todo, de comercio. Aquí se celebraban los mercados semanales desde que el emperador Carlos V concedió a la villa.
9. A por un buen dobladillo de almendras
Salimos de la plaza y tomamos la que muchos consideran la calle más dulce de Alquézar: la encantadora Calle Iglesia. Al fondo ya se perfila la silueta del impresionante castillo-colegiata, que domina todo el pueblo.
Entre fachadas de casas antiguas, alojamientos rurales y panaderías tradicionales, recorremos los apenas cincuenta metros que separan la plaza del Ayuntamiento. Durante el paseo es difícil resistirse al aroma que sale de los hornos de las panaderías, donde se elaboran los famosos dobladillos, un dulce típico de Alquézar.
Es un lugar perfecto para hacer una pequeña pausa, probar un dobladillo y disfrutar del ambiente del pueblo, ya sea en una terraza o en alguno de los bancos del Paseo de la Calle Tallada. Desde aquí también podrás contemplar magníficas vistas del Barranco de la Fuente, la Peña Castibián y visitar la Cueva Mullón.
Al final del paseo se encuentra la entrada a la Colegiata, uno de los monumentos más emblemáticos de Alquézar.
10. El castillo – Colegiata Santa Maria la Mayor.
Nos ponemos frente a las puertas de la Historia. Es imposible no admirar un conjunto exterior cuyo origen es árabe pero que en la Edad Media los cristianos rehacen completamente, bajo la mano de Sancho Ramirez.
Tuvo varias fases en su edificación, reformas, ampliaciones y variaciones que salpican su estilo, claramente gótico tardio, con algunas reminiscencias románicas y aportaciones posteriores como el mudejar, renacentista o barroco.
11. Mirador o Vicon y Museo «Casa Fabián»
Desde la puerta de la Colegiata toma la calle desciende hacia la izquierda y en 4 minutos encontrarás el Mirador O Vicon donde descubrirás las mejores vistas que esconde Alquézar del Cañón del Río Vero.
Desde este lugar nos dirigimos hacia la Calle Baja donde se encuentra “Casa Fabián”, el Museo de la vida y costumbres populares de Alquézar.
12. Hora de la Comida
Después de las visitas, llega el momento de disfrutar de la gastronomía. En Alquézar encontrarás varios restaurantes donde saborear la cocina del Somontano. Entre todos ellos, destacamos algunos por su cuidada cocina y su trato cercano. En el siguiente enlace puedes ver nuestras recomendaciones, donde además del ternasco de Aragón preparan deliciosos platos tradicionales.
Ver : Restaurantes en Alquézar
Después de comer, puedes alquilar una bicicleta eléctrica para recorrer el entorno de Alquézar, descubrir los paisajes de la Sierra de Guara o realizar la conocida ruta de las Pasarelas del Río Vero.
Otra opción es seguir paseando con calma por las calles más tranquilas del pueblo. En algunos rincones todavía se conservan casas antiguas con escudos nobiliarios y símbolos protectores en sus fachadas.
Calles como Calle Baja, Callizo de Sarrato o Calle Medio son perfectas para perderse un rato. Aunque Alquézar es un pueblo pequeño, recorrer sus callejuelas tiene un encanto especial.
La Colegiata, siempre visible en lo alto, nos sirve de referencia, mientras que el Cañón del Río Vero marca el final del paseo. Entre uno y otro, solo queda caminar sin prisa y disfrutar del lugar.
13. Ruta de las pasarelas del Río Vero
Este recorrido se puede realizar en unas dos horas, aunque nuestra recomendación es hacerlo sin prisas para disfrutar del paisaje. En verano es buena idea llevar bañador, ya que podrás refrescarte en las pozas del Río Vero, conocidas por sus aguas limpias y cristalinas.
Para comenzar la ruta volvemos a la Plaza Rafael Ayerbe, donde se cruzan las principales calles del pueblo. El acceso a las pasarelas se encuentra en la Calle Iglesia, frente al Ayuntamiento. La entrada es de pago.
La ruta se adentra en un entorno natural de gran belleza, con barrancos y acantilados equipados con un sistema de pasarelas que ofrecen impresionantes vistas sobre el final del Cañón del Río Vero.
A lo largo del recorrido, además de una interesante geología, podrás observar numerosas especies de plantas de gran valor ecológico, algunas de ellas protegidas.
También existe la posibilidad de bajar hasta el río sin recorrer las pasarelas, accediendo por el Puente de Fuendebaños o por el Puente de Villacantal, realizando el recorrido de ida y vuelta por el mismo camino.
Las espectaculares vistas del cañón y la posibilidad de refrescarse en las aguas claras del río convierten estas rutas en unos de los paseos más bonitos y populares de Alquézar.
14. Descenso del Cañón del Río Vero con Buenaventura Canyoning
Si este paisaje te ha impresionado, es muy probable que después de recorrer las pasarelas te quedes con ganas de más. Una de las mejores formas de descubrir este entorno es realizando el descenso del Cañón del Río Vero, uno de los barrancos más bonitos de Huesca y de toda la Sierra de Guara.
Cada año miles de visitantes llegan a Alquézar atraídos por el barranquismo y aprovechan la experiencia para conocer este espectacular entorno natural y el encanto del pueblo.
Más información: Descenso del Cañón del Río Vero desde Alquezar y Lecina , nivel iniciación e intermedio.
15. Descubrir Alquézar en bicicleta eléctrica
El alquiler de bicicletas eléctricas en Alquézar es una de las mejores formas de descubrir los paisajes de la Sierra de Guara. Con una e-bike puedes recorrer más distancia, subir hasta miradores naturales y disfrutar del entorno sin grandes esfuerzos.
Buenaventura Turismo Activo ofrece alquiler de bicicletas eléctricas en Alquézar, ideales para explorar caminos rurales, acercarte a los miradores del Cañón del Río Vero o recorrer tranquilamente los paisajes de la Sierra de Sevil.
Desde Alquézar salen varias rutas muy recomendables que permiten descubrir el parque Natural de la Sierra de Guara a tu ritmo y parar en los lugares más bonitos del Somontano.
Con una e-bike también puedes visitar pueblos con encanto como Radiquero, San Pelegrín o Adahuesca, pequeñas localidades rodeadas de viñedos, olivares y espectaculares paisajes.
Hasta aquí nuestra primera jornada…
Como habrás comprobado, hacer turismo en Alquézar es muy sencillo y se puede recorrer fácilmente a pie, aunque necesitarás un coche para las excursiones a otros lugares como el bonito pueblo de Lecina y su árbol milenario, los abrigos de Arte Rupestre de Colungo, las Bodegas D. O Somontano y el Cañón del Mascún en Rodellar, todos lugares increíbles que merece la pena visitar.
Para poner la guinda al día, te recomendamos que regreses de nuevo al Mirador de la sonrisa del viento, y dediques unos minutos a contemplar la espectacular panoramica nocturna de la villa bajo el resplandor de la Colegiata iluminada.
Si lo deseas, también puedes apuntarte a nuestras salidas nocturnas y visitas guiadas, una forma diferente de descubrir la historia, las leyendas y los rincones más sorprendentes del pueblo cuando cae la noche.




























